La traicion individual es motivada por amor, dinero, o ideologia, la traicion de estado por riquezas y poder. A traves de la historia, los hombres han vendido sus principios, su patria, sus compañeros y hasta su familia. Muchos traidores han cambiado la historia de manera permanente.
La palabra traidor o traicion está relacionada en nuestros diás al espionaje y contrespionaje politico-militar; a los infames doble-agentes que venden secretos al enemigo,
Pero en este caso todo es mas pedorro, patético y gris, parece atardecer de traicion por vanidad, por narcisismo, quizás por rencor insensato e irracional hacia todo aquello que ha escapado a autoprofetizados y deseados apocalipsis que la historia postergó. La globalizacion neoliberal fracasó, la historia no se acabó, y hoy mas que nunca estan vigentes los paradigmas de la lucha por la Liberacion Nacional y Social de la Patria Latinoamericana

Si, “La Voluntad” y “La Utopía” no han muerto y Caparros quedó mal parado y a medio viaje en su carrera de “profeta vanalizador”. Utilizando esa vieja regla de tres que dice que a los “pingos” se los cala en la pista, se pueda sospechar, aun a riesgo de prácticas de sicología barata, que el espiritu de su libro “La Voluntad ” contenía larvado una especie de “Nunca Mas” al revés, quien sabe, en todo caso, el autor de “La Voluntad” ha devenido en un “enfant terrible” que habiendo dejado de ser enfant y lejos de tener los huevos para ser terrible, solo le resta hacer meritos para convertirse en bufón de las tertulias de “intelectualidad” progre y provocador de ocasión, siempre funcional a la derecha latinoamericana, casualidad o destino, ¿quien lo sabe?, anda suelto tanto botón.

Y quien te dice que a la Argentina le andaba faltando un Vargas LLosa. Todavía, no se atreve, pero anda con ganas y encima le faltan aportes para una buena jubilación.

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¿Quién quiere ser reconocido como inteligente y agudo por el establishment?

RUBORES DE LIVING

Por Tato Contissa

-Martín Caparrós es de izquierda, pero nunca fue kirchnerista.

También está en contra del matrimonio gay, aunque se define como progresista. Acaba de terminar unas crónicas sobre el cambio climático para las Naciones Unidas, pero rechaza la ecología, que define como una causa conservadora.

Es, además, anarquista; sin embargo, lo único que valora del kirchnerismo es la recuperación del Estado, destruido en los 90.

Y, finalmente, descree, tajante, de que haya dos proyectos políticos antagónicos, disputados por el kirchnerismo y la centroderecha.

Así encabeza y resume Laura Di Marco su entrevista a Caparrós para el diario La Nación.

Nota peldaño del diario conservador que compone una larga escalera de intelectuales propios y ajenos que se convocan para un único cometido, ocupar el rubro pensamiento en el supermercado del país colonial.

Caparrós ha ido articulando con buena fortuna a través del tiempo un reducido número de elegancias, transgresiones descafeinadas y rutilancias a la carta, todo ello con el ensamble de su innegable talento.

Supo elegir, con el regreso de la democracia, los juicios y los gestos adecuados para el prestigio posible, logrando así tanto la aquiescencia de los creadores de la teoría de los dos demonios como los fervores de los sectores no peronistas del progresismo argentino.

Un buen pozón para la pesca de admiraciones.

Como todo enfant terrible, Martín dejó de ser terrible cuando dejó de ser enfant y cabalgó, desde entonces, en la permanente búsqueda de escandalotes teóricos y extremismos hueros, los suficientemente teóricos y hueros como para provocar rubores de living en la intelectualidad argentina.

Digo esto, no en el afán de desmerecer al personaje, sino en el de ahorrarnos el dolor de verlo tan dispuesto a integrar, con su voz atenorada, el coro de la reacción a la que le presta sala cotidianamente el diario de los Mitre.

Pensaba yo, tras la lectura de la entrevista, cuanto derroche de respeto ha hecho la generación que nos sigue con estos engolados de cotillón.

Arreciar contra el matrimonio gay, limitar la significación de Sinatra por su relación con la mafia o poner a todo el movimiento mundial ecologista detrás de la misma ballena, le han valido siempre el pago de los asombrados y los desprevenidos, quienes lo juzgan así como el más agudo bigote en punta desde Dalí hasta la fecha.

En referencia a Sinatra es probable, como asegura Gerardo Fernández, que Caparrós esté sordo.

Por su parte, la reproducción de todo el espectro de pensamiento humano sobre el movimiento ecologista (hay de todo, desde humanistas preocupados por el hambre hasta tontos útiles asociados a la tarea de los servicios de inteligencia europeos) convierte la definición de conservador en una pequeña estupidez disfrazada de revulsivo.

Como Palermo, este otro Martín es interminable, sigamos:

-Sí: soy anarquista y un ferviente antiestatista.

Pero en países como el nuestro, en el que unos pocos tienen mucho poder y otros tienen muy poquito, el Estado es necesario para regular las relaciones sociales.
Lamento que el kirchnerismo haga una política de centroderecha con un discurso que a veces apela a cierto populismo –derechohumanista-.

Para mí, lo que define la política K es un dato: la brecha entre los más pobres y los más ricos, en vez de achicarse, crece.

Ese es el tipo de dato que explica cuál es la política socioeconómica del Gobierno: la que definimos como derechista.

Decirse anarquista en el siglo XXI es decir ninguna cosa de riesgo y menos de valía, tanto como declararse fascinado con el art decó, pero como toda pelotudez tiene su estruendo, a falta de músicas que digan algo, bien vale hacer ese sonido.

Pero lo que resulta llamativo es como el izquierdista vindica la falaz idea de centro y algo más , indumentaria engañosa con que la derecha conservadora de la democracia liberal burguesa esconde lo más reaccionario de su cosmovisión y se aggiorna para ser aceptada por los nuevos desprevenidos.

Ignoro además qué país es tan diferente al nuestro en eso de que pocos tienen mucho poder y muchos poquito, no he viajado tanto como para conocer comarcas de esta galaxia en dónde no haga falta un Estado que regule las relaciones sociales.

Tal vez en las habitaciones de los hoteles internacionales bien se vale ser un anarquista.

No sobra decir que el dato “preocupante” de la brecha que separa a pobres y ricos es un dato estético y casi religioso, muy poco importante a la hora de revelar el estado de la justicia social de una comunidad.

No así, en cambio, el dato numérico de cómo se reparte la renta, de cual es la participación porcentual en el ingreso nacional del sector asalariado.

Ese es el dato Martín, aquí es el dato.

Se nota que el gobierno de los Kirchner no le ha prestado al hombre la debida atención. A decir verdad a muchos de nosotros tampoco, pero en el caso de Martín el envanecimiento convierte esa desatención en un pecado mortal.

Para mí como para otros, en cambio, lo que importa nos trasciende.

Por eso sin ser kirchnerista estoy convencido que con este gobierno hemos recuperado la ruta perdida en el 76, y eso me vale morder el freno cada vez que algo me enoja. Pero para que esa trascendencia te haga sentir su peso uno tiene que tener causa.

Dijo Caparrós una vez refiriéndose a Menem: -el traidor es sólo consecuente consigo mismo; el fatuo también Martín, y el vanidoso mucho más.

Provisto de números de origen desconocido que cuentan de una profundización en la brecha que separa a pobres de ricos, contra la mejora en el sector pasivo, la baja del desempleo, la suba del empleo en blanco, la apertura de paritarias, el incremento de argentinos dentro del sistema de salud y el crecimiento en los niveles populares de consumo, Martín da por concluído el análisis.

Amigo de hacer aguafuertes ciudadanas caminando por el Central Park bien podría hacerse unas cuadritas por el Once, si es que sabe dónde queda, para ver que (lejos todavía de lo justo es cierto) algo en la dirección del país ha cambiado para bien.

Yo quiero más de eso, no me conformo, y menos me conformo con decir que todo es lo mismo.

Si está claro que el país que queremos necesita de otros intelectuales, también lo está que los Caparrós necesitan de esta Argentina que tenemos y se atemorizan cuando ven salir humos de cocinas desconocidas que amenazan con el cambio de menú.

Hay suficiente inteligencia en Caparrós como para advertir la diferencia, pasa que le falla la voluntad.

TC/
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NOTA COMPLETA DE LA NACION:

MARTÍN CAPARRÓS: “EL MODELO KIRCHNER Y EL DE LA DERECHA SON MUY PARECIDOS”

Por Laura Di Marco

Para LA NACION

Martín Caparrós es de izquierda, pero nunca fue kirchnerista.

También está en contra del matrimonio gay, aunque se define como progresista. Acaba de terminar unas crónicas sobre el cambio climático para las Naciones Unidas, pero rechaza la ecología, que define como una causa conservadora.

Es, además, anarquista; sin embargo, lo único que valora del kirchnerismo es la recuperación del Estado, destruido en los 90.

Y, finalmente, descree, tajante, de que haya dos proyectos políticos antagónicos, disputados por el kirchnerismo y la centroderecha.

“Por el contrario: el kirchnerismo y el antikirchnerismo de derecha tienen casi el mismo proyecto de país, que supone una sociedad con altos niveles de exclusión social.

La prueba es que la brecha entre pobres y ricos se agrandó en los últimos años, y ese dato, más allá de los discursos, es el que define el modelo K como derechista.

Lo único que los diferencia, en todo caso, es el tamaño del Estado. Por eso, no entiendo a los ricos de la Argentina: deberían reconocer más a los Kirchner”, afirma.

Escritor, periodista e historiador, Caparrós tiene una extensa y rica carrera periodística y literaria. Empezó a trabajar en el diario Noticias, en 1973, y más tarde dirigió El Porteño, Babel, Página/30 y Cuisine & Vins.

Tiene 52 años. Durante buena parte de 2009 viajó por lugares exóticos del mundo para escribir crónicas sobre los jóvenes y cambio climático, que serán tema de un libro para el Fondo de Población de Naciones Unidas.

El periodismo de investigación parece haber resucitado en la Argentina.

En los 90, las denuncias sobre la corrupción del menemismo no tuvieron demasiadas consecuencias en los Tribunales.

¿Y ahora?

MC:-La investigación periodística suele sustituir el debate de ideas sobre los proyectos de los gobiernos.

Cuando periodistas muy bien intencionados iluminaban la corrupción menemista, Menem estaba cambiando la estructura socioeconómica de la Argentina como nunca nadie lo había hecho.

Mientras se consolidaba un modelo de exclusión que todavía estamos sufriendo, el periodismo estaba atento a la leche adulterada o al frigorífico. Ahora pasa lo mismo.

Volvemos a la facilidad de “¡ah, son corruptos, roban!”.

MC:-Yo lo llamo a eso “honestismo”.

Es muy feo que alguien robe, lo que sea. Pero eso no es lo decisivo: son errores y excesos.

¿Y qué sería lo decisivo? Qué modelo de país llevan adelante.

MC:-Esa es la clave. Cuando Menem acabó con el Estado e instauró un modelo con polos sociales de gran exclusión, que estuviera robando era secundario.

En la izquierda, hubo muchos enamorados del kirchnerismo.¿A usted nunca lo sedujo?

MC:-No, nunca, ni siquiera en las primeras semanas. Lo único que me parece interesante es que empezaron con la reconstrucción del Estado. Hoy hay un poco más de Estado que hace diez años.

¿Pero usted no es anarquista? ¿No debería ser antiestatista?

MC:-Sí: soy anarquista y un ferviente antiestatista.

Pero en países como el nuestro, en el que unos pocos tienen mucho poder y otros tienen muy poquito, el Estado es necesario para regular las relaciones sociales.

Lamento que el kirchnerismo haga una política de centroderecha con un discurso que a veces apela a cierto populismo derechohumanista.

MC:-Para mí, lo que define la política K es un dato: la brecha entre los más pobres y los más ricos, en vez de achicarse, crece.

Ese es el tipo de dato que explica cuál es la política socioeconómica del Gobierno: la que definimos como derechista.

¿Por qué, entonces, la derecha no apoya a los Kirchner?

MC:-No sé, y me intriga, porque los Kirchner gobiernan en su favor.

Los ricos argentinos son mucho más ricos que hace cinco años y, sin embargo, no se lo reconocen al kirchnerismo.

¿No cree que hay dos proyectos de país en pugna?

MC:-Para nada.

El kirchnerismo y el antikirchnerismo de derecha tienen el mismo proyecto político: una sociedad con una tasa importante de exclusión y desigualdad, y en lo único que difieren, básicamente, es en el rol y el tamaño del Estado: eso es lo único que se está discutiendo.

Mientras la derecha quisiera volver a los tiempos idílicos del menemismo, donde no había Estado, los K se dieron cuenta de que, para que un Gobierno acumule poder, debe tener un Estado para gobernar.

La reapertura de las discusión política sobre lo que pasó en aquellos años, ¿no sugiere que se trata de un debate que dista de estar saldado?

MC:-Después de que se publicó La voluntad, dije que no iba a hablar más de los años 70, porque me parece que hay un uso de la jerga de los derechos humanos, impulsado por el kirchnerismo, que me parece deleznable.

Por otro lado, si bien me parece importante debatir la historia, si ocupa tanta energía social está dejando sin posibilidades a los debates más urgentes sobre el presente y el futuro.

La discusión setentista, entonces, se vuelve perversa.

Ultimamente se reflotó la discusión sobre los crímenes de las organizaciones armadas. ¿Tiene posición tomada?

MC:-Es algo que realmente no he pensado, porque, en realidad, es algo que no me interesa.

Es poco relevante, y quiero explicar por qué: esa recuperación de la idea de que hay que juzgar a ciertos militantes de la izquierda revolucionaria tiene más que ver con el uso contemporáneo del setentismo del que hablábamos antes.

Y ese uso no lo hace sólo el kirchnerismo, sino también Reato, Pando, la hija de Rucci y el antikirchnerismo de derecha en su conjunto.

Proponen este tema como si fuera una pelea de barrio entre los muchachos K y los anti-K, como una forma presente del antikirchnerismo, que me resulta poco interesante. Si quieren atacarlo, que lo ataquen por otros tantos flancos?

Durante este año, estuvo escribiendo sobre cambio climático. Algunos politólogos sostienen que, caídas las grandes utopías, la ecología es hoy parte de la agenda de una nueva izquierda?

MC:-La ecología no sólo me parece un tema light en relación con el tema de fondo, que sigue siendo la obscenidad de un mundo organizado en torno de la miseria y la desigualdad extremas, sino que, además, no estoy seguro de que sea una bandera de la izquierda o una causa progresista.

Me parece que, al contrario, la ecología es la forma más cool del conservadurismo.

Se basa en el concepto de inmovilización del mundo, y la idea de que el futuro siempre depara cosas peores.

Y eso es lo contrario del progresismo, que sostiene, en cambio, una confianza en que el futuro va a traer algo mejor.

Por otro lado, estos supuestos ecologistas, como Al Gore, están en favor de la energía nuclear, capaz de concentrar más poder que la Casa Blanca.

Lo que seguramente hay en marcha es un cambio de paradigma del uso de la energía, que supone dejar de depender de los combustibles fósiles, que están en manos de revoltosos difíciles de controlar, como venezolanos y árabes.

Por otra parte, el mercado que se deriva del miedo al calentamiento global es uno de los grandes negocios del futuro.

¿Siente culpa por vivir en un mundo obsceno?

Digamos que me pesa.

Y a pesar de que disfruto mucho, porque tengo una vida muy agradable, tengo presente la desigualdad, aunque me favorezca. Ignorarla es lo que me haría sentir un canalla.

LDM/

MARTIN CAPARROS

Escritor, periodista, historiador

Edad: 52 años

En el exilio: de 1976 a 1983 vivió en París, donde se licenció en Historia, y en Madrid.

Trilogía: en los tres tomos de La voluntad, relató la historia de la militancia revolucionaria de los años 70.

Premiado: por sus crónicas de viajes, ganó el premio Rey de España, uno de los más prestigiosos del periodismo de habla hispana.

Posteado por: Camaron insomne | 23 febrero 2009

EL PETISO OREJUDO

petiso1“Cayetano SantosGodino (1896-1944) apodado “Petiso orejudo” fue un asesino en serie que asoló Buenos Aires con sólo 16 años. A principios del siglo XX fue responsable de la muerte de cuatro niños, siete intentos de asesinato y el incendio de siete edificios.Murió en la Carcel de Ushuaia producto de una feroz paliza propinada por los presos al descubrir que había matado y torturado dos gatitos que eranmascotas de la poblacion carcelaria.” Ahora bien yo digo: Que el estado de Israel expulse tu embajador es algo asi como que el “Petiso Orejudo” te borre de su agenda, no?

Posteado por: Camaron insomne | 23 febrero 2009

DE EMBAJADAS Y EMBAJADORES.

timermanb

29/01 16:30 – Telam.

Héctor Timerman afirmó que “no hay que dejar pasar el antisemitismo”


El embajador argentino en Estados Unidos dijo en alusión a las marchas de los últimos días que “a raíz de un conflicto externo se está generando un conflicto interno, y creo que sería bueno bajar los decibeles”. En ese sentido, agregó: “Vi en Buenos Aires manifestaciones que supuestamente citican el accionar del Estado de Israel pero en el fondo muestran profundo antisemitismo”.

Pregunta: Hector Timmerman, es el embajador argentino en EEUU, o es el embajador de Israel en Argentina?

calefon1Evo, Lugo, Chávez y Correa en el foro.
Los cuatro, cada uno a su manera, coincidieron en que otro mundo no sólo es posible, sino que ya nació, de la mano de los procesos democráticos que están teniendo lugar en la región. Y coincidieron en reconocerse herederos del foro social.

Posteado por: Camaron insomne | 23 febrero 2009

A HENRY KISSINGER YA NO SE LE PARA NI CON VIAGRA, PERO?

la CIA y el Mossad juntos como en la mejores epocas de las dictaduras Latinoamericanas de los 70, con el concurso de la lacra cipaya local, promueven atentados a la colectividad judia para darle de comer a los medios y cerrar sus operaciones de basura informativa.
Hasta cuando van a seguir intentando prevalecer detras de esa mierda operacional, no pueden comnprender que mientras en sus tierras, florecen cada vez mas verdes los idiotas, por estas latitudes cada vez abundan menos los boludos y se va acabando la paciencia.kissinger

Tontos son los que hacen tonterias (La madre de Forrest Gump)Uno pertenecía a Gran Bretaña y el otro a Francia. Las unidades quedaron dañadas, sin que se hayan verificado averías en los reactores nucleares, aseguraron las autoridades.

Dos submarinos, ambos a propulsión nuclear, uno británico y uno francés, colisionaron a principios de febrero en el Océano Atlántico, según informan hoy varios diarios británicos.

Ambas unidades, la británica HMS Vanguard y la francesa Triomphant, que en conjunto tenían unos 250 tripulantes, estaban en misiones separadas y produjeron el incidente el 3 ó 4 de febrero último.

Los dos sumergibles, ambos capaces de lanzar misiles balísticos nucleares, quedaron dañados en el incidente, sin que se hayan verificado averías en los reactores nucleares.

El Ministerio de Defensa británico confirmó a través de un comunicado, dado a conocer por la agencia de noticias Ansa, que “la capacidad de disuasión del Reino Unido quedó siempre inalterada y la seguridad nuclear no fue comprometida”.

La marina francesa, por su parte y por el mismo medio, refirió que la cúpula sonar del Trimphant “resultó dañada pero no hubo heridos ni se comprometió la seguridad nuclear”. Tras el insólito episodio que no fue tragedia por milagro, ambos sumergibles volvieron a sus bases, el HMS Vanguarda a Falsane, en Escocia, y el Triomphant a Brest, en Bretaña.

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